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15 ilustraciones inspiradas en los relatos del escritor yucateco Roldán Peniche Barrera.
A solo 2 años de la llegada del fin del mundo según el Calendario Maya, la sala TAI BOX dedica la exposición “Criaturas” a los monstruos más aterradores de su mitología. La muestra, comisariada por el mexicano Roger Omar recopila 15 ilustraciones inspiradas en los relatos del escritor yucateco Roldán Peniche Barrera.
Las recientes decapitaciones y matanzas por parte de los carteles del narcotráfico en México han robado protagonismo a los engendros y bestias que desde hace siglos moran en territorios del sur. En la Península de Yucatán, cuna de la antigua civilización maya, abundan los testimonios de encuentros con alimañas y guardianes de la naturaleza que cuidan y pervierten un territorio imposible de ser conquistado por hippies, tours de colegiales o suizos recién casados. Cualquier campesino maya puede dar cuenta de la existencia de esta variedad de seres autóctonos; criaturas que conforman una mitología que -al igual que los misteriosos monumentos- es objeto de estudio por parte de los expertos en cultura maya. El escritor yucateco Roldán Peniche Barrera ha consagrado gran parte de su obra a la mitología y a cuanto suceso extraño e inusual ocurre en tierras mayas.
Las ilustraciones que conforman esta exposición se inspiran en las descripciones que Roldán Peniche hace de 15 Criaturas de la Mitología Maya, desde los conocidísimos "Aluxes" (chiquillos con escopeta y sombrero, que nunca duermen), la "X´tabay" (bellísima mujer que se transforma en arbusto espinoso); hasta el "Kakasbal" (el más horrible de todos los engendros mayas, con su cuerpo formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí).
Los 16 artistas que participan en la muestra son dibujantes con una extensa y respetada trayectoria, y a excepción de Alejandro Rodríguez León (de Ciudad de México), todos son españoles: Keko, Paco Giménez, Pere Joan, Arnal Ballester, Cento Yuste, Miguel Calatayud, Mik Baro, Txemacantropus, Andi Rivas, Toni Payá, Giner Bou, Raúl Gómez, Oliveiro Dumas, Isidro Ferrer, Miguel Ángel Martín. La muestra ha sido comisariada por el mexicano Roger Omar.
Datos de la Exposición
Artistas: Miguel Ángel Martín, Alejandro Rodríguez León, Keko, Paco Giménez, Pere Joan, Arnal Ballester, Cento Yuste, Miguel Calatayud, Mik Baro, Txemacantropus, Andi Rivas, Toni Payá, Giner Bou, Raúl Gómez, Oliveiro Dumas y Isidro Ferrer
Comisario: Roger Omar
Título de la Exposición: Criaturas de la Mitología Maya
Fecha exposición: Del 21 de Octubre a las 20:00 al 10 de Diciembre de 2010
Inauguración: Jueves 21 de Octubre a las 20:00 h.
Horario de visita: De lunes a viernes, de 9:00 a 22:00 h.
Entrada: Gratuita
Lugar: Sala de Exposiciones TAI Box. C/ Serrano Anguita, 10 (28004) Madrid
Para solicitar imágenes en alta resolución escriba a taibox@escuela-tai.com
Índice de Criaturas
LOS ALUXES: LAS TRAVESURAS DE UNOS CHIQUILLOS MÁGICOS QUE DUERMEN CON LOS OJOS ABIERTOS.
Los aluxes (se pronuncia alushes) son unos chiquillos que usan alpargatas y sombrero, llevan escopeta y van escoltados por un diminuto perro. Cuando en la selva se escucha un alboroto de disparos y ladridos, tales señales indican que los aluxes van de caza, aunque los animales que matan son de “puro aire”, como de aire suelen ser ellos y sus perros.
Los aluxes son los elfos mayas, duendecillos que se mofan de las personas y gustan de lanzarles piedras y de maltratar a sus perros. Se introducen por la noche en las casas, donde ponen las cosas de cabeza impidiendo a sus moradores conciliar el sueño. También les producen enfermedades con sólo pasarles la mano suavemente por la cara mientras duermen. Las enfermedades pueden consistir en diarreas, fiebres o vómitos incontrolables. Sin embargo, son duendes agradecidos con aquéllos que les regalan comida o les ofrendan alguna cosilla; entonces les brindan protección y cuidan de sus casas y sus milpas. Si pillan a un extraño hurtando los frutos de los huertos ajenos, recibirá una paliza, y después los propios aluxes acabarán pegando en las ramas los frutos arrancados por el ladrón.
Los aluxes nunca duermen, y si lo hacen mantienen los ojos abiertos. Un testigo descubrió a un aluxe que parecía muerto pero tenía un ojo abierto, señal de que estaba vivo. Se sabe que antiguamente eran los hombres quienes volvían a los aluxes a la vida con tal de congraciarse con ellos, pero los campesinos actuales destruyen sus ídolos de barro para evitar que esto ocurra. Otros creen que los aluxes desaparecieron para siempre cuando les cayó un rayo mientras se bañaban en la lluvia. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
UN ALUX VIVIENTE.
Mena Brito, en su novela Paludismo (1950), nos cuenta el siguiente hecho insólito ocurrido en la selva peninsular: Cierta noche, antes de dormir, un amigo maya me confía historias de "enanos encantados o duendes, que cuidan las milpas y trabajan en algunas tareas domésticas... Como mi amigo comprendiera que yo dudaba de sus palabras, me llevó a un lugar donde había cuatro o cinco tinajas de barro, sacando de la primera, entre hierbas olorosas, antisépticos e insecticidas, a un enano rígido de tres cuartas, como de pergamino renegrido por el humo, muy parecido a las cabezas reducidas por los incas en el Ecuador. En forma enérgica ordenó al duende que fuera a ver los estragos que la tormenta ocasionaba aquella noche en su milpa. El enano recobró sus movimientos, y con una rapidez mecánica, desapareció por una ventana. Entonces mi amigo, sonriente y satisfecho, me invitó a dormir".© Texto: Roldán Peniche Barrera.
LOS BALAMES: TENEBROSOS GUARDIANES DE LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES.
Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad. Su vestimenta consiste en una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo.
Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquéllos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo.
Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las enfermedades malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
CHE UINIC: EL ABOMINABLE HOMBRE DE LOS BOSQUES Y UN ARDID PARA ESCAPAR DE SUS GARRAS.
"El hombre de los bosques" es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno.
Camina con mucho trabajo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad.
CULCALKIN: EL SACERDOTE SIN CABEZA.
El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida.
Alrededor de las 11 p.m., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeron procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, pero de pronto el fantasma desapareció en lo oscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida. Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados.
© Texto: Roldán Peniche Barrera.
DTUNDTUNCAN: UN EXTRAÑO PÁJARO DEL MAL.
El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles en la boca el viento helado de la muerte.
Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa "el que va por el cielo", y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio "Kakasbal", cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como "Kakaschuch", que quiere decir "pájaro del mal". © Texto: Roldán Peniche Barrera.
EK CHAPAT: SUS SIETES CABEZAS, SUS CIEN PIES Y SUS INDESCIFRABLES ACERTIJOS.
El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos.
El Ek Chapat (o Señor Escolopendra) aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo.
A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas.
Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
H-WAYAK´: UN GIGANTE QUEBRANTAHUESOS.
Observado desde alguna distancia, el H-Wayak´da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental. Como la mayoría de los gigantes mayas, el H-Wayak´es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola con sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas.
El H-Wayak´es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
JUAN THUL: SEÑOR DE LOS TOROS Y PATRÓN DE LOS TOREROS.
Juan Thul es un enorme toro negro y peludo. La mitología maya lo tiene por el dueño o señor de los toros, y habita por lo general en las haciendas ganaderas. Cuando se va a celebrar una corrida de toros, el torero ha de solicitar permiso de Juan Thul para la ejecución de sus suertes. Algunos piensan que es un vaquero formidable pero en realidad es, como está dicho, un inmenso toro. En otras épocas los hombres lo adoraban y sacrificaban reses en su honor.
Juan Thul habita en ciertos hormigueros subterráneos de amplias proporciones, que en maya llaman mulsay. Hay quien lo confunde con el mismo demonio, ya que éste se oculta también en el mulsay, donde es servido y alimentado por los hormigones que son sus criados.
© Texto: Roldán Peniche Barrera.
KAKASBAL: SUMA DE MALIGNIDADES.
Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies, y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso.
El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol. En sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un oscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la existencia del hombre maya.
© Texto: Roldán Peniche Barrera.
UAY-CEN: UN PEQUEÑO DRÁCULA MAYA.
Un fantasma poco conocido es el Uay-Cen, al que se le describe como un brujo que adquiere la forma de un gato, y que se introduce de noche por el ojo de la cerradura en las habitaciones y se dedica a chupar la sangre de los durmientes sin despertarlos. Algunos mitólogos lo comparan con Drácula, el famoso vampiro bohemio. Durante el día, el Uay-Cen se dedica a dormir en un lugar que no nos ha sido revelado. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
UAY-COT: UN BURLESCO FANTASMA DOMÉSTICO.
El Uay-Cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugar bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
UAY-PEK: UN MOLESTO PERRO MÁGICO Y UNA MANERA DE IMPEDIR SUS DIABLURAS.
El Uay-Pek (o perro brujo) está considerado una encarnación diabólica. Es un perro de color negro y mucho pelo que acostumbra entrar en las casas, donde se pasa la noche rascándose, lamiéndose, sacudiendo las orejas o atropellando las hamacas de los durmientes. Si alguien se levanta y hace luz, nada ve; el perro ha desaparecido como por encanto.
Hay personas que juran haberlo observado buscando restos de comida, pasando por debajo de las hamacas. Pero también hace tareas asombrosas para un perro: pone leña en el fogón, aviva el fuego y después se introduce dentro de él sin sufrir ningún daño. Da saltos, practica piruetas y no deja en paz a los moradores de la casa. Algunos han tratado de darle un balazo, pero en el momento de dispararle se esfuma como por arte de magia. De nada sirve, tampoco, cerrar las puertas y las ventanas a piedra y lodo, pues el negro perro se cuela por las rendijas.
Aunque aparentemente no hace daño, los lugareños temen su presencia como cosa diabólica, y para evitar que se meta en la casa, colocan cruces de palma bendita detrás de las puertas. Otros dibujan sobre el suelo, a la entrada de la casa, cruces de sal y hojas de ruda molidas.
© Texto: Roldán Peniche Barrera.
X´TABAY: LA ENGAÑADORA.
X´tabay es el nombre del más conocido demonio femenino de los mayas. Llamada también "la engañadora" por sus artes malignas para poner trampas a los hombres jóvenes y conducirlos a la muerte, se manifiesta en las noches como una bellísima mujer que peina su larga cabellera debajo de una ceiba, árbol sagrado de los mayas, o alrededor del brocal de un pozo. El joven no puede resistir sus encantos y va tras ella y se pierde en lo profundo del monte, de donde nunca retornará.
Muy pocos han podido salvarse de las garras de la X´tabay, aunque de todos modos fallecen a los pocos días de un ataque de fiebre delirante. Los viejos cazadores explican la estrategia de la hechicera: cuando el joven se le aproxima, ella vuelve las espaldas y huye, pero no precipitadamente, sino con coquetería. Al fin éste logra alcanzarla, pero en el momento de abrazarla, el cuerpo de la mujer se transforma en un arbusto espinoso y sus pies en garras de ave de rapiña que destrozan a su perseguidor.
La X´tabay suele habitar los viejos troncos de las ceibas de Chichén Itzá y otros sitios remotos de Yucatán. Su origen se remonta a Ix´tab, la antigua diosa de los ahorcados a la que ofrendaban sacrificios humanos. © Texto: Roldán Peniche Barrera.
ZIP: EL SAGRADO REY DE LOS VENADOS.
El venado es un animal sagrado para los mayas. En los viejos tiempos lo sacrificaban a los dioses y les ofrendaban su corazón, y su sangre la untaban los extasiados sacerdotes en los rostros de los ídolos de piedra.
La carne de venado es, por otra parte, uno de los deliciosos manjares de la cocina yucateca. Por esta razón los cazadores le dan muerte y comercian con su carne.
Pero los venados cuentan con un rey: un rey llamado Zip, que por siglos los caminantes han visto vagando por las veredas del monte ciertas tardes cansadas y rojizas del Mayab, esto es, la Tierra Maya. El Zip es hermoso, tiene ojos de jade y aterciopelada piel, y lleva entre los cuernos un nido de avispas asesinas. Nadie se atrevería a tocarlo, y si un cazador tuviera la osadía de matarlo, también él moriría al instante. ©Texto: Roldán Peniche Barrera.
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