Es duro decir adiós a uno de los profesionales más reconocidos del medio, Julio Madurga era considerado el mejor operador de cámara. Profesor de la TAI desde hace muchos años, en el área de Dirección Cinematográfica de Cine y TV, ha sabido transmitir a sus alumnos lo importante que es formarse para poder conocer los principios, sentar bases y luego aplicarlas.
Para Julio Madurga, el aprendizaje de cine es técnica, práctica y sentimiento. La técnica es necesaria para poder conocer de qué se puede disponer. La práctica es imprescindible; hay que estar cerca de quién esté trabajando y participar en los rodajes. Y el sentimiento también es básico. Con estas palabras recordamos sin duda al que fue no solo una gran profesional sino una gran persona.
Su primera película la hizo con Pilar Miró, La petición, después participaría con Miró en toda su filmografía. Con Carlos Saura hizo ¡Ay, Carmela! (1990) y se convertiría también en el operador de cámara del resto de sus películas. Fue precisamente rodando la última en Italia, a finales de julio, cuando a Madurga se le manifestó la enfermedad que en pocas semanas acabaría con su vida.
En el año 1996 dio muestras de su sensibilidad cinematográfica al convertirse en coproductor de la ópera prima de Alejandro Amenábar, Tesis. El resultado fue tan bueno que la relación siguió hasta Los otros.
Ha trabajado con Berlanga, Bigas Luna en Huevos de Oro (1993), Carlos Saura en Tango (1997), Gonzalo Suárez, Eloy de la Iglesia, Aranda, Escrivá, Chávarri, Camus, Mercero, Eduardo Cortés... Casi todo el cine de estos directores ha sido mostrado al público a través del ojo de Julio Madurga.
Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda y Las 13 rosas de Emilio Martínez-Lázaro son algunos de sus más recientes trabajos.
Julio Madurga, era una persona excepcional, un espíritu sereno. Era en definitiva el caballero de la imagen. Disfrutaba con cada plano que hacía y siempre hacía lo que más le gustaba y creo que por eso nos gustaba a los demás.
Profesionales como él no abundan mucho. Señores de su calado, todavía menos.